Un acabado que aporte algo al plato.
Para cocina salada, empieza por decidir si necesitas pistacho visible, picado o integrado en una salsa. Prueba el grano en una elaboración concreta y registra cantidad, momento de incorporación y textura al servir. Así podrás valorar el trabajo que ahorra el formato y su coste útil, sin confundirlo con el precio del pistacho con cáscara. Pasta y crema requieren otra evaluación de composición; el aceite no forma parte de nuestra propuesta alimentaria actual. Cuéntanos el plato y la frecuencia del servicio.
Consultar pistacho para cocina

